miércoles, 30 de septiembre de 2009


LA DESHUMANIZACIÓN DE LAS CIENCIAS

Cuán visionario resultó Frank Kafka, para quien la metamorfosis ya había comenzado allá por el año 1912. En verdad, a lo largo del siglo XX la transformación adquirió una velocidad vertiginosa. El nuevo siglo nos ha encontrado en plena mutación. Si el anterior comenzó bajo el signo de la esperanza, el actual se ha iniciado con los sellos de la nostalgia, el desencanto y el desconcierto.
Recordar una provocativa maldición china que reza: “Que vivas en una época muy interesante”, como una ironía que refleja el hecho de navegar en tiempos de incertidumbre, quizás sirva como disparador de reflexiones ante la multidimensionalidad y mutabilidad imperantes.
Para Denise Najmanovich, el espacio conceptual de la modernidad se correspondía con la geometría euclideana, que se presentaba como única y soberana. La ciencia presentaba un universo mecánico, manipulable y predecible. Un mundo domesticado y desencantado. Esto es, la pérdida del encantamiento que lo desconocido significa, aquí la ciencia cumple un rol develador, saca del misterio aquellos secretos que los fenómenos encerraban sabiamente y en el descubrimiento de “verdades absolutas” el encanto se perdió y la domesticación del conocimiento reinó en el pensamiento humano, otorgando un estado de tranquilidad y seguridad al hombre. Sin embargo, no pasaría demasiado tiempo para comprender que tales estructuras comenzaban a ceder. Baste con solo pensar los sucesos de las primeras décadas del siglo XX, el genocidio desatado sobre millones de personas, las dos grandes guerras mundiales, y ello sin avanzar un poco más hacia la mortandad provocada por la bomba atómica, el conocimiento y la “razón” se convirtieron en un “sinsentido” de la vida.
Sin embargo, al vértigo producido por el vacío de sentido sobrevino la esperanza en un nuevo amanecer. Gracias a los “éxitos” resonantes de las aplicaciones tecnológicas del saber científico, la fe depositada en los altares divinos se tornó crédito ilimitado hacia las ciencias. Tanto George Steiner, autor de “Nostalgia del absoluto” como la ya mencionada Denise Najmanovich, opinan que las ilusiones de salvación que el hombre depositó en la llegada de la Tierra prometida, están en franco retroceso. Su hálito cansado se respira en la atmósfera pesada y densa del desaliento, y aún no sopla fuerte el viento que traiga nuevas esperanzas. Es así como surge esa nostalgia a las utopías que desencadena un estado de perplejidad frente a la contemporaneidad. Es inevitable recaer en un análisis de lo que al hombre en sí mismo provoca esta marea de acontecimientos. Lo contextual es sumamente clave en ese análisis, considerar las emociones, sueños, creencias, sin pensar en las prácticas, en las instituciones, las necesidades, la cultura imperante, sería cometer un gran error. Sin embargo éste es precisamente el truco cientificista: pretender la independencia de la teoría respecto de los contextos vitales.
Cada disciplina piensa su ciencia con independencia de las demás y establece, en consecuencia, límites para su saber y sus prácticas. El contexto se vuelve abstracto e inerte en el campo del pensamiento y, en las prácticas sociales, un ámbito hostil al que disciplinar.
Bacon fue muy gráfico al afirmar que el poder es saber, develando, de esta manera, el espacio que la ciencia ha ocupado. Así, este poder construyó ese mundo que pretendió explicar, lo inventó, lo materializó en ciudades y fábricas, líneas de montaje y ascensores, en máquinas, herramientas, automóviles…Fue la construcción del mundo más artificial del que tengamos conocimiento.
Con este panorama no se pretende hacer una apología contra las ciencias, más bien advertir y ser conscientes de las ambiciones desmedidas en pos del conocimiento, pero de un conocimiento que al ser humano deja absolutamente de lado y lo convierte en un sujeto atónito y domeniado por las fuerzas imparables de este devenir impiadoso.
Y nos preguntamos, entre tantos otros cuestionamientos, ¿qué persigue la humanidad? O mejor ¿qué nos han hecho creer que perseguimos? ¿Es la búsqueda del Mundo Feliz? como predijera Huxley, si es así, ¿qué sucede con esa gran masa de personas que quedan excluidas de semejante proyecto? ¿Somos indiferentes a este panorama, a este nuevo escenario, nos hemos vuelto autistas, o hemos naturalizado lo anormal como práctica diaria de tantos otros sucesos anormales? Es verdad que la preocupación de muchas naciones está puesta en esta deshumanización de las ciencias, habría que repensar si es una preocupación legítima o simplemente cumple en conformar a unos pocos ingenuos que bregan por un mundo distinto.
Esta visión crítica de la empresa científica no desconoce que cualquiera de las preocupaciones globales actuales necesita integrar a la ciencia y a la tecnología en la búsqueda de soluciones.
Debemos tener presente, además, que en la mayoría de las ocasiones la aplicación de los avances científicos y tecnológicos ha sido la causa del deterioro del medio ambiente y la fuente de desequilibrio y exclusión social. El uso responsable del conocimiento científico y la tecnología podría revertir esta tendencia, pero sabemos que para ello se requiere de un esfuerzo conjunto y genuino entre aquellos que poseen la mayor capacidad de decisión y aquellos que enfrentan los problemas de la pobreza y marginalidad.
La diversidad de la cultura como valor a preservar sugiere que la internacionalización de la ciencia, deseable desde múltiples puntos de vista, no debiera contribuir a que los investigadores científicos sean ajenos a su medio social.
Resulta indispensable hacer distinciones, e informar y debatir en la sociedad. Se debe actuar para rechazar e impedir el desarrollo de investigaciones que pongan en peligro la vida humana, el medio ambiente y la sociedad, y deben impulsar una ética científica pacifista.
Quizás, haya llegado el momento de volver, junto con el péndulo de la historia, a rescatar lo que la ciencia de la modernidad perdió en su camino.
Y sería oportuno citar algunas reflexiones del desconocido Doctor en Física pero reconocido literato argentino, Ernesto Sábato, que en su libro “Antes del fin” dice:
…Hemos fracasado sobre los bancos de arena del racionalismo, demos un paso atrás y volvamos a tocar la roca abrupta del misterio…”
Sin embargo, elige finalizar diciendo:
…Solo quienes sean capaces de encarar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.
Profesora Silvia Da Roz-silviadaroz@hotmail.com

lunes, 28 de septiembre de 2009

CONGRESO INTERNACIONAL


MAESTROS QUE FORMAN MAESTROS
En el salón de actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires se inició el Primer Congreso Internacional de Pedagogía Universitaria, con la asistencia de representantes de 91 universidades de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, España, Israel, Italia, México, Uruguay y Venezuela, que presentaron hasta el miércoles 9 de septiembre, sus informes de experiencia e investigación en materia de pedagogía, con la coordinación de la Secretaría de Asuntos Académicos de la UBA.

La posibilidad de poder asistir al Primer Congreso Internacional de Pedagogía Universitaria organizado por la Universidad de Buenos Aires, permitió, además de interactuar con los profesionales de la educación en diversas temáticas, todas referidas al escenario que en la actualidad se presenta para los actores del proceso de enseñanza y aprendizaje, compartir las miradas de investigadores, autores y estudiosos de todo aquello que implica el mundo de la educación. Casi fundiéndose en el tiempo, surgió la invitación a presenciar el Seminario Entre Generaciones organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) referido, casualmente, a la temática educacional fundada en el vínculo casi inexistente, en su concepción misma, entre el adulto docente y el joven estudiante. El hecho de apropiarnos de una claridad visual y cognitiva de los acontecimientos, en las más variadas problemáticas, sumado a una vocación por despejar el camino de acceso al conocimiento, nos obliga a compartir mínimamente aquellas exposiciones brillantes y no por ello alejadas de la realidad, quiero decir con esto que jamás se teorizó sin una práctica que atraviese y confirme los trabajos desarrollados a lo largo de cinco fructíferos días. Lo más promisorio, quizás, está en aquella inquietud generadora de proyectos y miradas comprensivas del proceso educativo crítico por el momento coyuntural que esta compleja sociedad globalizada está atravesando. No es sencillo percibir el entorno en cuanto a expresión clara de esa complejidad y por ello tan ininteligible al primer análisis. Las categorías a tratar pasarían a considerar como nudo fundamental, la correspondiente a la práctica docente, otras, no por el orden de mención, más o menos importantes, pasan por la relación entre profesor y alumno, la didáctica, la tecnología, los códigos de comunicación intergeneracional, la gestión directiva, las políticas implementadas desde la institución y desde el estado. En cada una, sin dudas, se tendrá que rever los pasos hasta aquí dados, su eficacia y sus dificultades para el logro de objetivos a todos beneficiosos.
También es cierto que, para quienes trabajamos en este campo, las distancias preexistentes entre los distintos niveles del sistema constituyen un abismo insalvable, al menos hasta hoy, y ello perjudica sobremanera tanto a las relaciones entre docentes como a los estudiantes en el recorrido de todo el proceso. La Universidad es un escalón sumamente alto en las pretensiones de la mayoría, y el hecho que ella misma haya tomado como iniciativa la revisión de sus propias prácticas y políticas nos compromete aún más en el intento de hacer que esos escollos pasen a formar parte de la historia. Es sumamente difícil el camino a transitar y por ello se transforma en un desafío, pero tratar de caminar juntos nos construye como mejores personas, más allá de nuestra tarea, más allá de nuestras ambiciones, más allá de toda esa atmósfera de tensión y conflicto, de anomia y desgano, es justamente esta nueva empresa el estímulo necesario para dejar marcas positivas en nuestro paso por la vida. Como experiencia ha constituido un momento verdaderamente coyuntural para este recorrido en la docencia y con una mayor relevancia en esta carrera de Pedagogía que ya lleva tres años de estudios y análisis en mi haber. Y como para compartir hay muchísimo, además de ponernos a hacer, quisiera hablar con las palabras de otros. El rector de la U.B.A., Rubén Hallu, presidió el acto de apertura y en su exposición se detuvo a analizar el eje temático sobre los sujetos de formación, diciendo, entre otras cosas, que "la palabra maestro denota más que profesión docente, una actitud, un liderazgo generoso que obliga a renovarse de modo constante y aprender de las respuestas del discípulo. Discípulo es un término que reconoce a un par en potencia, a un sujeto convocado a continuar y profundizar en un futuro que tiene muchas más incertidumbres que certezas, el desarrollo de la ciencia y la profesión en la que se está formando". Agregó el rector que "el maestro forma maestros, no porque necesariamente en el futuro profesional vaya a involucrarse en la actividad académica, sino porque en el ejercicio de su disciplina y también de su vida social habrá de actuar con maestría y generosidad".
Al rector Rubén Hallu lo acompañaron en el estrado el director ejecutivo de la Unidad de Planificación Estratégica de la Educación, del Ministerio de Educación, Juan Carlos Tedesco; el vicedecano de Derecho, Tulio Ortiz; la secretaria de Asuntos Académicos de la UBA, Edith Litwin, y el secretario general Carlos Mas Vélez, mientras en el salón se advertía la presencia de decanos, vicedecanos, secretarios de la Universidad, y de quienes representaban a las distintas casas de estudios superiores.
La profesora Litwin luego de reseñar las experiencias pedagógicas de años anteriores y referirse a los trabajos presentados, dijo: "Tenemos la esperanza de que este primer congreso internacional nos permita un encuentro fructífero de ideas e intercambios, facilitando a los investigadores, profesores y docentes de la región, una plataforma que aliente nuestros mejores pensamientos y decisiones para el futuro universitario".
El secretario Tedesco inició su mensaje felicitando a la UBA "por la relevancia que tiene el haber convocado este congreso y de esta manera haber dado prioridad a una línea de trabajo que recupera la idea de la pedagogía universitaria (...) El éxito de esta convocatoria revela que esta temática ocupa la atención de nuestros profesores universitarios y de nuestros investigadores en educación". Cabe destacar que la presencia de autores e investigadores de alto prestigio, enmarcan de una seriedad absoluta y deseos de concreción de cada una de las problemáticas tratadas, entre ellos mencionaremos a Antonio Joaquim Severino, de la Universidad de San Pablo; Ángel Díaz Barriga, de la UNAM; Alicia Camilloni de la UBA; Monique Landesmann Segall, de la UNAM; Emilio Sánchez Miguel, de la Universidad de Salamanca; y Françoise Cros, de la Universidad Paris V/CNAM. Para próximos artículos dejaremos el tratamiento de temas pertinentes. Queda aquí expuesto que omitimos el desarrollo del Seminario de la FLACSO para poder extendernos apropiadamente en otro apartado.
Profesora Silvia DaRoz-silviadaroz@hotmail.com
LA EDUCACIÓN EN EL CAMBIO
Hola a todos y todas. Aquí volvemos a ingresar, y a pedido de la profe Leti, en un posible definitivo blog. La intención no es sólo cumplir con las cátedras de Informática sino compartir temas sobre educación. Ello, bien sabemos, es prioritario en estos momentos de visibles cambios y avance de otras herramientas como la tecnología.