
MAESTROS QUE FORMAN MAESTROS
En el salón de actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires se inició el Primer Congreso Internacional de Pedagogía Universitaria, con la asistencia de representantes de 91 universidades de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, España, Israel, Italia, México, Uruguay y Venezuela, que presentaron hasta el miércoles 9 de septiembre, sus informes de experiencia e investigación en materia de pedagogía, con la coordinación de la Secretaría de Asuntos Académicos de la UBA.
La posibilidad de poder asistir al Primer Congreso Internacional de Pedagogía Universitaria organizado por la Universidad de Buenos Aires, permitió, además de interactuar con los profesionales de la educación en diversas temáticas, todas referidas al escenario que en la actualidad se presenta para los actores del proceso de enseñanza y aprendizaje, compartir las miradas de investigadores, autores y estudiosos de todo aquello que implica el mundo de la educación. Casi fundiéndose en el tiempo, surgió la invitación a presenciar el Seminario Entre Generaciones organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) referido, casualmente, a la temática educacional fundada en el vínculo casi inexistente, en su concepción misma, entre el adulto docente y el joven estudiante. El hecho de apropiarnos de una claridad visual y cognitiva de los acontecimientos, en las más variadas problemáticas, sumado a una vocación por despejar el camino de acceso al conocimiento, nos obliga a compartir mínimamente aquellas exposiciones brillantes y no por ello alejadas de la realidad, quiero decir con esto que jamás se teorizó sin una práctica que atraviese y confirme los trabajos desarrollados a lo largo de cinco fructíferos días. Lo más promisorio, quizás, está en aquella inquietud generadora de proyectos y miradas comprensivas del proceso educativo crítico por el momento coyuntural que esta compleja sociedad globalizada está atravesando. No es sencillo percibir el entorno en cuanto a expresión clara de esa complejidad y por ello tan ininteligible al primer análisis. Las categorías a tratar pasarían a considerar como nudo fundamental, la correspondiente a la práctica docente, otras, no por el orden de mención, más o menos importantes, pasan por la relación entre profesor y alumno, la didáctica, la tecnología, los códigos de comunicación intergeneracional, la gestión directiva, las políticas implementadas desde la institución y desde el estado. En cada una, sin dudas, se tendrá que rever los pasos hasta aquí dados, su eficacia y sus dificultades para el logro de objetivos a todos beneficiosos.
También es cierto que, para quienes trabajamos en este campo, las distancias preexistentes entre los distintos niveles del sistema constituyen un abismo insalvable, al menos hasta hoy, y ello perjudica sobremanera tanto a las relaciones entre docentes como a los estudiantes en el recorrido de todo el proceso. La Universidad es un escalón sumamente alto en las pretensiones de la mayoría, y el hecho que ella misma haya tomado como iniciativa la revisión de sus propias prácticas y políticas nos compromete aún más en el intento de hacer que esos escollos pasen a formar parte de la historia. Es sumamente difícil el camino a transitar y por ello se transforma en un desafío, pero tratar de caminar juntos nos construye como mejores personas, más allá de nuestra tarea, más allá de nuestras ambiciones, más allá de toda esa atmósfera de tensión y conflicto, de anomia y desgano, es justamente esta nueva empresa el estímulo necesario para dejar marcas positivas en nuestro paso por la vida. Como experiencia ha constituido un momento verdaderamente coyuntural para este recorrido en la docencia y con una mayor relevancia en esta carrera de Pedagogía que ya lleva tres años de estudios y análisis en mi haber. Y como para compartir hay muchísimo, además de ponernos a hacer, quisiera hablar con las palabras de otros. El rector de la U.B.A., Rubén Hallu, presidió el acto de apertura y en su exposición se detuvo a analizar el eje temático sobre los sujetos de formación, diciendo, entre otras cosas, que "la palabra maestro denota más que profesión docente, una actitud, un liderazgo generoso que obliga a renovarse de modo constante y aprender de las respuestas del discípulo. Discípulo es un término que reconoce a un par en potencia, a un sujeto convocado a continuar y profundizar en un futuro que tiene muchas más incertidumbres que certezas, el desarrollo de la ciencia y la profesión en la que se está formando". Agregó el rector que "el maestro forma maestros, no porque necesariamente en el futuro profesional vaya a involucrarse en la actividad académica, sino porque en el ejercicio de su disciplina y también de su vida social habrá de actuar con maestría y generosidad".
Al rector Rubén Hallu lo acompañaron en el estrado el director ejecutivo de la Unidad de Planificación Estratégica de la Educación, del Ministerio de Educación, Juan Carlos Tedesco; el vicedecano de Derecho, Tulio Ortiz; la secretaria de Asuntos Académicos de la UBA, Edith Litwin, y el secretario general Carlos Mas Vélez, mientras en el salón se advertía la presencia de decanos, vicedecanos, secretarios de la Universidad, y de quienes representaban a las distintas casas de estudios superiores.
La profesora Litwin luego de reseñar las experiencias pedagógicas de años anteriores y referirse a los trabajos presentados, dijo: "Tenemos la esperanza de que este primer congreso internacional nos permita un encuentro fructífero de ideas e intercambios, facilitando a los investigadores, profesores y docentes de la región, una plataforma que aliente nuestros mejores pensamientos y decisiones para el futuro universitario".
El secretario Tedesco inició su mensaje felicitando a la UBA "por la relevancia que tiene el haber convocado este congreso y de esta manera haber dado prioridad a una línea de trabajo que recupera la idea de la pedagogía universitaria (...) El éxito de esta convocatoria revela que esta temática ocupa la atención de nuestros profesores universitarios y de nuestros investigadores en educación". Cabe destacar que la presencia de autores e investigadores de alto prestigio, enmarcan de una seriedad absoluta y deseos de concreción de cada una de las problemáticas tratadas, entre ellos mencionaremos a Antonio Joaquim Severino, de la Universidad de San Pablo; Ángel Díaz Barriga, de la UNAM; Alicia Camilloni de la UBA; Monique Landesmann Segall, de la UNAM; Emilio Sánchez Miguel, de la Universidad de Salamanca; y Françoise Cros, de la Universidad Paris V/CNAM. Para próximos artículos dejaremos el tratamiento de temas pertinentes. Queda aquí expuesto que omitimos el desarrollo del Seminario de la FLACSO para poder extendernos apropiadamente en otro apartado.
Profesora Silvia DaRoz-silviadaroz@hotmail.com
En el salón de actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires se inició el Primer Congreso Internacional de Pedagogía Universitaria, con la asistencia de representantes de 91 universidades de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, España, Israel, Italia, México, Uruguay y Venezuela, que presentaron hasta el miércoles 9 de septiembre, sus informes de experiencia e investigación en materia de pedagogía, con la coordinación de la Secretaría de Asuntos Académicos de la UBA.
La posibilidad de poder asistir al Primer Congreso Internacional de Pedagogía Universitaria organizado por la Universidad de Buenos Aires, permitió, además de interactuar con los profesionales de la educación en diversas temáticas, todas referidas al escenario que en la actualidad se presenta para los actores del proceso de enseñanza y aprendizaje, compartir las miradas de investigadores, autores y estudiosos de todo aquello que implica el mundo de la educación. Casi fundiéndose en el tiempo, surgió la invitación a presenciar el Seminario Entre Generaciones organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) referido, casualmente, a la temática educacional fundada en el vínculo casi inexistente, en su concepción misma, entre el adulto docente y el joven estudiante. El hecho de apropiarnos de una claridad visual y cognitiva de los acontecimientos, en las más variadas problemáticas, sumado a una vocación por despejar el camino de acceso al conocimiento, nos obliga a compartir mínimamente aquellas exposiciones brillantes y no por ello alejadas de la realidad, quiero decir con esto que jamás se teorizó sin una práctica que atraviese y confirme los trabajos desarrollados a lo largo de cinco fructíferos días. Lo más promisorio, quizás, está en aquella inquietud generadora de proyectos y miradas comprensivas del proceso educativo crítico por el momento coyuntural que esta compleja sociedad globalizada está atravesando. No es sencillo percibir el entorno en cuanto a expresión clara de esa complejidad y por ello tan ininteligible al primer análisis. Las categorías a tratar pasarían a considerar como nudo fundamental, la correspondiente a la práctica docente, otras, no por el orden de mención, más o menos importantes, pasan por la relación entre profesor y alumno, la didáctica, la tecnología, los códigos de comunicación intergeneracional, la gestión directiva, las políticas implementadas desde la institución y desde el estado. En cada una, sin dudas, se tendrá que rever los pasos hasta aquí dados, su eficacia y sus dificultades para el logro de objetivos a todos beneficiosos.
También es cierto que, para quienes trabajamos en este campo, las distancias preexistentes entre los distintos niveles del sistema constituyen un abismo insalvable, al menos hasta hoy, y ello perjudica sobremanera tanto a las relaciones entre docentes como a los estudiantes en el recorrido de todo el proceso. La Universidad es un escalón sumamente alto en las pretensiones de la mayoría, y el hecho que ella misma haya tomado como iniciativa la revisión de sus propias prácticas y políticas nos compromete aún más en el intento de hacer que esos escollos pasen a formar parte de la historia. Es sumamente difícil el camino a transitar y por ello se transforma en un desafío, pero tratar de caminar juntos nos construye como mejores personas, más allá de nuestra tarea, más allá de nuestras ambiciones, más allá de toda esa atmósfera de tensión y conflicto, de anomia y desgano, es justamente esta nueva empresa el estímulo necesario para dejar marcas positivas en nuestro paso por la vida. Como experiencia ha constituido un momento verdaderamente coyuntural para este recorrido en la docencia y con una mayor relevancia en esta carrera de Pedagogía que ya lleva tres años de estudios y análisis en mi haber. Y como para compartir hay muchísimo, además de ponernos a hacer, quisiera hablar con las palabras de otros. El rector de la U.B.A., Rubén Hallu, presidió el acto de apertura y en su exposición se detuvo a analizar el eje temático sobre los sujetos de formación, diciendo, entre otras cosas, que "la palabra maestro denota más que profesión docente, una actitud, un liderazgo generoso que obliga a renovarse de modo constante y aprender de las respuestas del discípulo. Discípulo es un término que reconoce a un par en potencia, a un sujeto convocado a continuar y profundizar en un futuro que tiene muchas más incertidumbres que certezas, el desarrollo de la ciencia y la profesión en la que se está formando". Agregó el rector que "el maestro forma maestros, no porque necesariamente en el futuro profesional vaya a involucrarse en la actividad académica, sino porque en el ejercicio de su disciplina y también de su vida social habrá de actuar con maestría y generosidad".
Al rector Rubén Hallu lo acompañaron en el estrado el director ejecutivo de la Unidad de Planificación Estratégica de la Educación, del Ministerio de Educación, Juan Carlos Tedesco; el vicedecano de Derecho, Tulio Ortiz; la secretaria de Asuntos Académicos de la UBA, Edith Litwin, y el secretario general Carlos Mas Vélez, mientras en el salón se advertía la presencia de decanos, vicedecanos, secretarios de la Universidad, y de quienes representaban a las distintas casas de estudios superiores.
La profesora Litwin luego de reseñar las experiencias pedagógicas de años anteriores y referirse a los trabajos presentados, dijo: "Tenemos la esperanza de que este primer congreso internacional nos permita un encuentro fructífero de ideas e intercambios, facilitando a los investigadores, profesores y docentes de la región, una plataforma que aliente nuestros mejores pensamientos y decisiones para el futuro universitario".
El secretario Tedesco inició su mensaje felicitando a la UBA "por la relevancia que tiene el haber convocado este congreso y de esta manera haber dado prioridad a una línea de trabajo que recupera la idea de la pedagogía universitaria (...) El éxito de esta convocatoria revela que esta temática ocupa la atención de nuestros profesores universitarios y de nuestros investigadores en educación". Cabe destacar que la presencia de autores e investigadores de alto prestigio, enmarcan de una seriedad absoluta y deseos de concreción de cada una de las problemáticas tratadas, entre ellos mencionaremos a Antonio Joaquim Severino, de la Universidad de San Pablo; Ángel Díaz Barriga, de la UNAM; Alicia Camilloni de la UBA; Monique Landesmann Segall, de la UNAM; Emilio Sánchez Miguel, de la Universidad de Salamanca; y Françoise Cros, de la Universidad Paris V/CNAM. Para próximos artículos dejaremos el tratamiento de temas pertinentes. Queda aquí expuesto que omitimos el desarrollo del Seminario de la FLACSO para poder extendernos apropiadamente en otro apartado.
Profesora Silvia DaRoz-silviadaroz@hotmail.com

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